La cultura musical y la red de redes
Introducción
Con la entrada de Internet en nuestras vidas nuestra forma de crear y mostrar la actividad artística ha cambiado en poco tiempo. Ha supuesto un impulso sólo comparable a otros grandes avances culturales como pudieron ser la escritura o la grabación y reproducción de música.
Las herramientas de grabación se han abaratado y popularizado gracias a la informática y la forma de distribución se ha simplificado permitiendo que el artista y el oyente puedan interactuar al margen de la industria musical que dominó el panorama hasta mediados de los años 90.
Situémonos hace unos pocos siglos. Los medios creativos que tenía un compositor clásico como Mozart se basaban en su memoria, en la escritura mediante partituras y en la ejecución de las piezas por él mismo o el conjunto de miembros de una orquesta. Hoy en día, un compositor puede servirse de la capacidad de almacenar información de un ordenador y de una orquesta virtual, pudiendo escribir, escuchar y experimentar con mucha más rapidez. Es motivo de reflexión el modo en el que una orquesta para interpretar una obra musical requiere la colaboración de un gran número de personas trabajando en una misma dirección, por el contrario hoy en día podemos observar que se han multiplicado los autores pero la colaboración entre músicos para hacer trabajos comunes puede estar sufriendo una crisis de la que no somos del todo conscientes.
La sociedad de la información y el intercambio P2P
Los primeros cambios que supuso la entrada de internet fueron la posibilidad de colocar información en la web, de esta forma los artistas, con sus discográficas detrás o de un modo más directo empezaron a mostrar sus contenidos en páginas personales. A la vez los seguidores, fans… empiezan a añadir contenido que a veces no era ofrecido por la industria musical, letras, fotos… temas inéditos, grabaciones en vivo…
Aparecen los primeros programas que facilitan el intercambio de archivos, Napster, Kazaa… de esta forma se empiezan a compartir los discos alcanzando una magnitud de movimientos muy superior a la que se daba con la grabación de cassetes. Esto implica que el usuario puede conseguir discografías enteras pagando solamente su servicio de internet, lo que a su vez supone una disminución en la venta de discos originales, lo cual origina una situación polémica ya que la industria discográfica se encuentra con que la distribución de sus productor es de algún modo prescindible.
Al principio algunos artistas ven en esto un riesgo para su negocio pero esa postura resulta impopular, fue reseñable la polémica que desató el grupo Metallica por estos motivos.
Los grupos se fueron adaptando y empezaron a ofrecer las canciones de promo de forma gratuita y en la actualidad no es raro que grupos que mueven a un gran número de seguidores ofrezcan todas sus canciones para la escucha o la descarga, por ejemplo Radiohead puso su último disco para que la gente pagase ‘la voluntad’. Los artistas van asumiendo que esto puede favorecer su popularidad y los conciertos en directo serían la forma más rentable de obtener ingresos.
Las redes sociales y la cultura libre
Web 2.0 fue el término con el que se acuñó el modo en el que la web tradicional, en la que al principio podías acceder a contenidos pero las relaciones entre personas estaban limitadas más bien al correo electrónico, pasó a funcionar del modo actual en el que dentro de una página se facilita que puedas dejar comentarios o añadir de un modo otro información.
Un ejemplo puede ser la comunidad de MySpace que creció de forma desmesurada hace 5 años. El concepto de este tipo de webs es facilitar que cada usuario muestre su perfil en el que incluirá sus fotos, vídeos, escritos (blogs) y música. De este modo los usuarios que eran creadores de imágenes, textos, vídeos y sobre todo música se sirvieron de estos perfiles para que fuesen un escaparate para su música. Estas webs permiten por ejemplo que un usuario coloque en su web sus propias composiciones o las de sus artistas favoritos. De esta forma los artistas ya tienen la posibilidad de decidir si quieren que sus canciones puedan ser descargadas, que puedan ser puestas en los perfiles de sus seguidores o si solamente pueden ser escuchadas visitando su página.
Por otra parte la industria musical va haciendo un doble juego dejando en parte que parte de los contenidos estén disponibles de modo temporal pero ofreciéndolos en venta a través de plataformas como iTunes donde puedes comprar canciones sueltas. Por otra para vender discos en soportes físicos se ha tendido a crear ediciones especiales con vistosos emboltorios y contenidos adicionales como dvds… merchandaising.
Un derivado de la industria son webs como Slicethepie. En Slicethepie los grupos proponen unas canciones que serán evaluadas por usuarios scouters, estos deberán escribir reseñas de las canciones y cobrarán por ello, cuanto más acertados sean respecto a la media de valoraciones. Después los mejores grupos son elegidos y los usuarios que lo deseen podrán comprar una participación para financiarles un disco e incluso buscarles conciertos… Existe una web similar llamada Apadrina un artista, aunque es más limitada.
Un caso especial es LastFm, que sería la evolución de la radio en internet. Esta página revoluciona el concepto de la posesión de los contenidos que tanta polémica ha creado y se basa en la forma en la que funcionaban las radios que ofrecían las canciones sin que el oyente pagase por ellas. En esta página los artistas suben toda la música que quieran y deciden en que modo la van a compartir. Los usuarios a su vez pueden escuchar la radio según sus gustos, por ejemplo… pueden elegir escuchar música parecida a Led Zeppelin ya que mediante el ‘scrobbling’ la información de los usuarios va siendo recopilada con permiso de los usuarios y de esta forma se crea una radio inteligente e interactiva. Los usuarios por tanto quedan libres de estar descargándose material de manera más o menos legal… Los músicos y los usuarios tienen un perfil de modo parecido a otras comunidades y los artistas pueden elegir el modo en el que ofrecen su música, de modo que pueden elegir si una canción estará disponible para los que escuchen la radio, si desde su página un oyente podrá escuchar la canción entera o sólo una muestra o qué canciones ofrecen para ser descargadas gratuitamente o desde que página se pueden comprar. Los usuarios pueden tener más privilegios si pagan una cuota muy reducida que les supondrá una mayor facilidad para elegir a la carta lo que escuchen o sólo de una forma más genérica.
Otro atractivo para los músicos es una retribución económica de las ganancias por publicidad en relación a la demanda que tienen sus contenidos.
Por último, es reseñable el caso de JAMENDO, web que nace al amparo de las Creative Commons, que son una alternativa a los copyrights.
Esta página funciona de un modo muy similar a LastFm, pero en ella predominan los contenidos libres, lo más habitual es que un autor permita que su música pueda ser usada siempre que se le nombre como autor de la misma y sin fines comerciales. Las licencias dan más margen, por ejemplo permitir que se puedan o no hacer derivados de tu canción. La página facilita que los usuarios puedan hacer donaciones a sus artistas favoritos y ofrece una retribución a los artistas en función de las visitas a sus páginas… así como otros programas de promoción en plataformas amigas…













